¿Tienes dolor constante que no es por cáncer o una enfermedad terminal?

En ese caso, es probable que no necesites un analgésico opioide.

Casi toda la gente puede controlar su dolor siguiendo estos pasos:

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He aquí por qué los opioides, como OxyContin®, Percocet®, y Vicodin® en general no son la mejor opción:

  • No ayudan a lo que te está causando el dolor.
  • Dejan de funcionar bien si los usas todos los días.
  • Son adictivos.
  • Tienen efectos secundarios graves.
  • No son baratos.

¿Cómo te puedes sentir mejor sin analgésicos de receta? Hay 5 ideas fáciles del otro lado de la hoja.

Haz ejercicio, bajo la supervisión de tu médico.

Prueba la terapia física.

Toma analgésicos sin receta, como Tylenol®, Advil®, o Aleve®.

Prueba los masajes, cuidado quiropráctico o acupuntura de un profesional certificado.

Pregunta si hay otras medicinas de receta o tratamientos, como las inyecciones de esteroides.

Todavía hay veces en que podrías necesitar analgésicos opioides. Consulta con tu médico sobre tus síntomas.

Si decides que vas a usar opioides, usa la dosis más baja posible por el menor tiempo posible. Los opioides pueden ser peligrosos si tomas dosis elevadas o si los combinas con otras medicinas o alcohol. Consulta a tu médico sobre cómo usarlos
de forma segura.

Mientras tomes opioides, tu médico debería revisarte al menos cada 3 meses. Esto es para asegurar que los medicamentos te siguen ayudando a moverte con más facilidad y con menos dolor.

Esta información es para ser utilizada al hablar con tu proveedor de servicios de salud. No es un sustituto a los consejos y tratamientos médicos. Usa esta información bajo tu propio riesgo.

©2016 Consumer Reports

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