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Pruebas radiológicas debido a dolor en la parte baja de la espalda

Usted probablemente no necesite una radiografía, tomografía computarizada (TC) (CT scan) o imagen por resonancia magnética (IRM) (MRI)

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Las radiografías, TC e IRM se conocen como pruebas radiológicas porque toman fotografías o imágenes, del interior del cuerpo. Es posible que usted piense que necesita una de estas pruebas para averiguar qué está causando su dolor de espalda. Pero, por lo general, estas pruebas no ayudan por las siguientes razones:

Las pruebas no le ayudan a sentirse mejor más rápido.

La mayoría de las personas con dolor de la parte baja de la espalda se sienten mejor en aproximadamente un mes, sin importar que se hayan realizado o no una prueba radiológica.

Las personas que se realizan una prueba radiológica por su dolor de espalda no se mejoran más rápido, y algunas veces, se sienten peor que las personas que tomaron medicina para el dolor sin receta y siguieron pasos simples, como caminar, para ayudar a aliviar su dolor.

Las pruebas radiológicas también pueden conducir a una cirugía y otros tratamientos que no necesita. En un estudio, las personas que se realizaron una IRM tenían más probabilidades de someterse a una cirugía que las personas que no se realizaron una IRM, pero la cirugía no les ayudó a mejorar más rápido.

Las pruebas radiológicas tienen riesgos.

Las radiografías y TC usan radiación. La radiación tiene efectos dañinos que pueden acumularse. Es mejor evitar la radiación cuando pueda.

Las pruebas radiológicas son caras.

Las pruebas radiológicas pueden costar cientos, o incluso, miles de dólares, dependiendo de la prueba y en dónde se la realiza. ¿Para qué desperdiciar dinero en pruebas que no le ayudan a aliviar su dolor? Y si las pruebas conducen a una cirugía, los costos pueden ser mucho más altos.

¿Cuándo son las pruebas radiológicas una buena idea?

En algunos casos, es posible que necesite una prueba radiológicas de inmediato. Hable con su médico si tiene dolor de espalda con alguno de los siguientes síntomas:

  • Pérdida de peso que no puede explicar
  • Fiebre de más de 102o F
  • Pérdida del control de sus intestinos o vejiga
  • Pérdida de la sensación o fuerza en las piernas
  • Problemas con sus reflejos
  • Antecedentes de cáncer

Estos síntomas pueden ser señales de daño a los nervios o un grave problema como cáncer o una infección en la espina dorsal.

Si usted no sufre de ninguno de estos síntomas, le recomendamos esperar unas cuantas semanas. Antes de realizarse alguna prueba, pruebe los pasos de autocuidado en el cuadro azul.

7/2016

Consejo de Consumer Reports

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